Todo lo que necesitas saber sobre los elevadores para clínicas y hospitales

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En lo que respecta a elevadores, existen aplicaciones en las que se requieren diseños especiales. Por ejemplo, anteriormente hemos hablado de los poderosos elevadores industriales, que se usan en fábricas y almacenes y que son ideales para el movimiento de mercancías y objetos pesados.

También hemos hablado de los elevadores de uso residencial, que son confortables, estéticamente muy agradables y sobre todo, cada vez más accesibles.

Y en esta ocasión queremos hablar de los elevadores que se emplean en clínicas y hospitales: máquinas extraordinarias para ambientes de trabajo extraordinarios.

¿Qué son los elevadores de uso hospitalario?

Los elevadores usados en edificios de salud no son como cualquiera que puedas encontrar en las oficinas o centros comerciales, sino que están diseñados para satisfacer un uso especialmente pesado.

Después de todo, en un hospital se salvan vidas y se atienden situaciones críticas, así que todo debe estar perfectamente coordinado, pero sobre todo, no debe existir la menor posibilidad de que algo falle, pues tan sólo unos segundos pueden marcar la diferencia entre el éxito o la desgracia.

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Cada día, cientos de pacientes, doctores, enfermeras, personal y visitantes usan los elevadores para moverse dentro de los hospitales. En este ambiente tan demandante, sólo los mejores equipos pueden cumplir con las exigencias y rigores del uso.

¿En qué se diferencian de los elevadores de oficinas y comercios?

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-Capacidad

En promedio, un elevador típico de oficina tiene una capacidad de carga de unos 1000 kg, suficiente para transportar a unas 10 personas. En contraste, un elevador camillero presenta capacidades de 2000 kg, es decir, más que suficiente para transportar cualquier clase de carga hospitalaria de manera confiable.

-Tamaño y proporciones

Los elevadores comerciales están diseñados para transportar personas en una cabina con la relación perímetro-área más conveniente, por ello la inmensa mayoría son cuadrados. En contraste, los elevadores de uso hospitalario deben poder transportar camillas y equipo médico, así que las proporciones de la cabina tienden a ser rectangulares.

Incluso en la clínica más pequeña o en el asilo más modesto, las dimensiones mínimas de un elevador de este tipo son de 2.3 m de profundidad por 1.3 m de ancho, que son adecuadas para un paciente en camilla y un acompañante.

Los modelos más grandes permiten transportar equipo adicional, como carritos con anestesia, tanques de oxígeno y cualquier clase de soporte que el paciente requiera. Algunos incluso permiten transportar dos camillas al mismo tiempo.

-Ergonomía

El diseño de los elementos usables de los elevadores hospitalarios es distinto desde las puertas, que cubren casi la totalidad del frente de la cabina. En el interior, pocos modelos cuentan con pasamanos, y aquellos que los tienen, optan por diseños discretos.

Con frecuencia, los paneles de botones también son distintos y se encuentran en una posición más baja que lo normal.

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Por último, otra gran diferencia en términos de ergonomía y comodidad es la velocidad máxima que pueden desarrollar: como los pacientes pueden estar en camillas de hasta un par de cientos de kilos de peso, la inercia que desarrollan al moverse es muy considerable, por lo que la velocidad en estos aparatos está limitada a un metro por segundo.

-Confiabilidad

La mayoría de las personas tiene alguna anécdota sobre haberse quedado atrapados en un elevador debido a una falla mecánica o a un corte de energía. En un ambiente de oficinas esto se traduce en retrasos y nada más. Pero en un hospital esto podría significar la muerte de un paciente que requiera traslado urgente.

Por ello, otra de las grandes diferencias de los elevadores de uso hospitalario es su confiabilidad: la maquinaria suele estar conectada directamente a los generadores de emergencia y algunos modelos incluso cuentan con el modo “emergencias”, que hace que el elevador únicamente atienda solicitudes para transporte de pacientes y personal médico.

Otros modelos incorporan sistemas de intercom e incluso de acceso controlado.

-Higiene

Mientras que en los elevadores de un centro comercial te encontrarás con pisos de duela, paredes de vidrio y paneles metálicos con acabado pulido espejo, en un hospital las necesidades son distintas.

Por ejemplo, el piso del elevador tiene que ser antiderrapante para evitar cualquier accidente en el muy probable caso de que algún líquido o fluido se derrame. De igual manera, las paredes están expuestas a daños por el choque con las camillas o con el equipo médico, así que los acabados pulidos definitivamente no durarán por mucho tiempo.

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Un elevador de uso hospitalario tiene acabados resistentes de la máxima calidad: pisos de vinilo antiderrapante y paredes y techos de lámina de acero. En un elevador de este tipo, todas estas superficies deben ser fáciles de limpiar y desinfectar, así que cualquier detalle y decoración innecesaria es omitido.

En conjunto, todas estas características hacen que los elevadores de uso hospitalario estén a la altura de los retos que el personal de salud enfrenta cada día.

Es importante señalar que no todos los proyectos son iguales, y cada clínica u hospital puede tener necesidades y demandas particulares. Para esos casos, en Vertika podemos ofrecer soluciones completamente personalizadas y hechas a medida de las necesidades y posibilidades de cada cliente.

Si planeas instalar o renovar elevadores en un edificio de salud, no dudes en contactarnos. Con todo gusto te daremos toda la información que necesites.

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